Un reto fuera de lo común
- calendar_today 26 de enero de 2026
- labelCasos prácticos
La protección contra incendios Inim servicio de uno de los molinos más grandes de Europa, De Hompesche Molen.
El molino de Hompes
El molino De Hompesche Molen, con sus 37 metros de altura
Construido en una ubicación estratégica sobre una pequeña colina, el De Hompesche Molen aprovecha al máximo la exposición al viento. Sus majestuosas palas, con un diámetro de 26 metros, convierten la energía eólica en movimiento giratorio. Este acciona directamente el eje central y transmite el movimiento a las muelas, lo que permite moler diariamente grandes cantidades de trigo.
El interior del De Hompesche Molen
En el interior del molino, el trigo se introduce en una tolva que lo conduce lentamente hacia el corazón de la muela de piedra. Allí, dos grandes discos superpuestos —uno fijo y otro giratorio— lo trituran progresivamente hasta convertirlo en harina. Un ingenioso proceso, totalmente mecánico, que hunde sus raíces en la tradición molinera secular.
Los retos del sitio histórico y la solución de Inim
El molino, con su majestuosa estructura de ladrillo y madera, requería un sistema de protección contra incendios capaz de satisfacer unas necesidades específicas. El polvo de harina, producto natural de la molienda, es extremadamente volátil y puede suponer un doble riesgo para la seguridad contra incendios: un polvo tan fino hace que resulte especialmente difícil confiar en los sistemas clásicos de detección de humo, que corren el riesgo de activarse repetidamente generando falsas alarmas. Esto representaba un reto crucial para el De Hompesche Molen, sobre todo durante las demostraciones operativas. El polvo, al acumularse progresivamente en los huecos, en los rincones ocultos y en las superficies de difícil acceso, puede convertirse en un peligroso detonador silencioso. Esta acumulación crea una condición ideal para el desarrollo de incendios latentes que, al permanecer ocultos, pueden propagarse sin ser detectados de inmediato. Para hacer frente a estos problemas era necesario utilizar un sistema altamente fiable y una tecnología que respondiera específicamente a las necesidades de la estructura. La solución propuesta por Inim la adopción del sistema de detección de humos por aspiración FA100, diseñado específicamente para entornos en los que se requería una detección específica. El sistema, equipado con filtros antipolvo y tecnología de detección avanzada, ofrece una elevada tolerancia a las partículas en suspensión, garantizando al mismo tiempo una protección reactiva y fiable en caso de inicio de incendio. Esta instalación no solo ha mejorado la seguridad del molino, sino que también ha preservado el valor histórico de la estructura, asegurando que las demostraciones mensuales y las visitas turísticas pudieran continuar sin interrupciones.
Socios técnicos de este proyecto
SmartSD, el distribuidor Inim el Benelux, ha proporcionado el apoyo logístico, técnico y comercial necesario para el éxito del proyecto.
Bob de Vries
Asesor de proyectos
Colabora con SmartSD desde 2013 y se encarga de supervisar de cerca los productos Fire & Safety.
La tecnología FA100: reacción controlada ante las partículas
Los detectores de humo por aspiración con sistema óptico se basan en el efecto Tyndall: el detector aspira aire de forma continua y lo conduce al interior de la cámara de muestreo del dispositivo. En ella hay una fuente luminosa que ilumina la cámara de muestreo, y un fotorreceptor orientado hacia ese mismo volumen; sin embargo, debido al diseño en forma de laberinto de la propia cámara, el fotorreceptor no recibe los rayos emitidos por la fuente luminosa. Las partículas que se encuentren en el interior de la cámara reflejarán los haces luminosos de la fuente, desviando una parte de ellos hacia el receptor; la detección de estos haces luminosos activa la alarma.
Como es de suponer, un detector de humo por aspiración con un sistema óptico clásico reaccionará de forma indiscriminada ante cualquier tipo de partícula, ya sea humo, polvo o vapor. El principio clave de esta tecnología se basa en dos fuentes luminosas con longitudes de onda diferentes: una en el rango infrarrojo (luz roja) y otra en el rango visible (luz azul); ambas fuentes se activan alternativamente. Las partículas de diferente diámetro desvían de manera distinta las distintas frecuencias; concretamente, las partículas de tamaño superior a un micrón reflejan más la luz infrarroja y menos la luz azul; por el contrario, las partículas de diámetro inferior a un micrón reflejarán menos la luz infrarroja y más la luz azul. Esta combinación permite al detector distinguir entre partículas de diferente tamaño, lo que permite al sistema ignorar las partículas más grandes, como el polvo de harina, que a menudo provoca falsas alarmas en los sistemas tradicionales.
Análisis de partículas del sistema FA100
La combustión libera en el aire partículas que suelen tener un diámetro de aproximadamente 0,2 µm. Del análisis del diámetro de los distintos agentes contaminantes que podemos encontrar en el aire se desprende que el humo producido por la combustión está formado por partículas con un diámetro inferior a un micrón, mientras que los agentes contaminantes tienen un tamaño superior a un micrón. Esta combinación permite al detector distinguir entre partículas de diferente tamaño, lo que permite al sistema ignorar las partículas más grandes, como el polvo de harina, que a menudo provocan falsas alarmas en los sistemas tradicionales. Solo las partículas de humo, normalmente más pequeñas, activan el sensor, lo que hace que el dispositivo FA100 sea de alto rendimiento y adecuado para lugares en los que se requiere un alto grado de seguridad.